Las tortugas marinas del muelle de Los Órganos

Las tortugas marinas del muelle de Los Órganos es un atractivo turístico poco conocido para los visitantes que vienen por primera vez a Máncora. De hecho, la mayoría de los turistas prefieren contratar una excursión organizada hasta el cercano pueblo de Ñuro. Aquí también se pueden ver a las tortugas y nadar con ellas. Sin embargo, el pueblecito de Los Órganos es fácilmente accesible desde Máncora y puede visitarse sin necesidad de guía, por lo que os lo recomiendo fervientemente. En las agencias os dirán como a mí, que las tortugas de Los Órganos arañan y muerden a los turistas. No os los creáis, burdas argucias de turoperadores desesperados…

La colonia de las tortugas marinas del muelle de Los órganos ha crecido a la sombra de los pescadores de este pueblecito de la costa peruana. Inicialmente una tortuga atraída por la comida, apareció en las inmediaciones del muelle donde los pescadores llegaban con sus barcos y las capturas. Poco a poco fueron apareciendo más y ahora hay un buen número de ellas en las inmediaciones, algunas de gran tamaño, para deleite de los turistas que nos acercamos por ahí.

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Las reinas del muelle de Los Órganos.

Que hacer en Máncora: Lavandería y tortugas

El día anterior había llegado a Máncora para disfrutar de mis vacaciones dentro de las vacaciones. Después de tantas emociones intensas, quería premiarme con un descanso merecido tirándome en la playa (ver entrada anterior). Ser aventurero y aseado no tiene por qué estar reñido. Por eso, aquella mañana aproveché para llevar la ropa a la lavandería, ya que me encontraba en este momento de transición existencial de mi viaje y además no me quedaban calzoncillos limpios.

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Panorámica del muelle de Los Órganos.

Pilar, la dueña de Laguna Surf Camp (ver sitio web) donde me alojaba, me recomendó un sitio para que hiciese la colada y me fui para allí con mi montón de ropa sucia. El dueño de la casa que hacía las veces de lavandería, era un artista bohemio que se dedicaba a pintar y tenía esos días a un pintor brasileño de invitado. Cuando llegué estaban en plena tormenta artística matinal entre porro y porro.  Como no soy muy amante de la pintura moderna, ni del arte psicodélico, les deje las dos bolsas de ropa sucia y me fui hacia la calle principal de Máncora donde había quedado con Ángel.

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Barcos pesqueros de Los Órganos

Ángel era de Piura, pero estaba pasando una temporada en Máncora. La tarde anterior había coincidido con él en uno de los bares de la playa. Ángel fue el que me habló de la posibilidad de ver las tortugas marinas en el muelle de Los Órganos. De hecho me dijo que él iba a ir al día siguiente y si me animaba podíamos compartir el transporte. Así que quedamos para ir juntos a Los Órganos.

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Inspeccionando el muelle de Los Órganos.

Como llegar al muelle de Los Órganos

Desde Máncora se puede llegar fácilmente a Los Órganos en taxi o bus. Estas poblaciones sólo las separan 14 kilómetros. Quizá el transporte más conveniente es viajar en uno de los taxis compartidos que comunican ambas poblaciones y que salen a medida que se van completando con los pasajeros. Si no se quiere esperar, se puede negociar el precio.  De cualquier forma, siempre es una experiencia utilizar esta forma de transporte y viajar con la gente local.

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Los barcos pesqueros de Los Órganos

El taxi nos dejó en la calle principal de Los Órganos por la que pasa la autopista Panamericana y de ahí fuimos dando un paseo por una calle polvorienta hasta el muelle del pueblo donde se encuentran las tortugas. En el camino al muelle se veían barcos fuera del agua que los tenían reparando, pintando o simplemente aparcados. Otros barcos pesqueros estaban atracados todos juntos en el mar, como en Máncora (ver entrada). Enseguida llegamos al muelle, no tenía pérdida.

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Paseo del muelle de Los Órganos.

El muelle de “Los pájaros” de Alfred Hitchcock

Para acceder al muelle había que pagar una pequeña cantidad de dinero, pero era un espectáculo que merecía la pena verse. Los pescadores estaban a final del muelle con sus cajas de pescado y una miríada de ave-fragatas sobrevolando nuestras cabezas. Me sentía como uno de los personajes de la película de los pájaros de Alfred Hitchcock. No quizá tan preocupado cono Tippi Hedren por ser atacado por alguno de estos pájaros, sino más por terminar con una cagada en la cabeza.

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Ave-fragatas en el muelle de Los Órganos.

A parte de las ave-fragatas, había multitud de pelícanos. Me encantan estas aves porque son super-simpáticas y bastante grandes de tamaño. Estaban a la vera de los pescadores y pendientes de cualquier pescado que quedase fuera de control. Para los fotógrafos principiantes amantes de la ornitología son perfectos, porque les encanta posar y si te descuidas hasta meter el pico en el objetivo.  

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Pelicano centinela a la espera de un pescador despistado.

Nos acercamos hasta los pescadores para ver como seleccionaban el pescado. Cuando miré para abajo, allí mismo en el agua se podían ver las tortugas nadando entre los pilares del muelle. Se las veían majestuosas. Ángel me dijo si quería baja a nadar con ellas. En el muelle tenían unos salvavidas que eran opcionales, pero dado que iba a estar un buen rato en el agua decidí alquilar uno para estar más tranquilo.

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Aprendriz de Neptuno.

Nadando con tortugas

Este tipo de actividades siempre son un poco controvertidas por lo que puede suponer alterar la vida natural de los animales que visitas. En este caso, las tortugas han optado por aprovecharse de la actividad humana de la zona y los pescadores ahora las aprovechan como reclamo turístico.  Los pescadores piden que las molestes lo mínimo posible cuando estás en el agua y que no intentes agarrarlas. Sin embargo, están tan acostumbradas a la presencia humana que ellas mismas se acercan curiosas a verte. Nadan alrededor tuyo, no sé si para saludarte o para evaluar si tienes algún valor nutritivo.

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Rodeado de tortugas

El muelle estaba a bastante altura y descendí por una escalerilla, que al final resultó ser lo que daba más miedo de toda la experiencia. La zona de baño estaba delimitada por unas cuerdas y boyas. Ya en el agua, me hice sitio entre varios pelícanos y disfruté de la vista de las tortugas marinas del muelle de Los Órganos. En seguida, las tortugas se acercaron a saludarme. Al final, algunas estaban tan cerca que me anime a tocarles el caparazón. Estaba emocionado con la experiencia.

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Nadando con las tortugas

Estuve como una media hora haciendo de sireno y como al final me estaba quedando frío terminé subiendo por la escalerilla hasta el muelle. Me sequé y después de un rato deambulando por el muelle nos acercaos hasta la playa. La playa de Los Órganos era incluso más bonita que la de Máncora. No había nadie, lo cierto es que hacia bastante viento y no era muy agradable, pero nos quedamos un rato disfrutando del sol.

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Tortugeando

Regreso a Máncora

Después de la experiencia marina regresamos  a la calle principal de Los Órganos para montar en un nuevo taxi compartido, era la hora de comer y no había muchos turistas. Llevábamos ya un rato esperando y al final pagamos al conductor por los pasajeros que faltaban para poder regresar antes a Máncora.

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Playa de Los Órganos

Se nos había hecho tarde y no habíamos comido, así que nos acercamos a la Cevicheria Osmary (ver sitio web) a tomarnos una cerveza y comer un ceviche, que para eso estábamos al lado del mar.  Este chiringuito no está en un sitio especialmente bonito pero la comida estaba bastante buena.

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Levitando de la emoción

El resto de la tarde me fui a tirarme a la playa, sin más preocupación que aumentar mis reservas de vitamina D.  Luego, me pasé por la lavandería. Los pintores aún seguían en su tormenta creativa de aromas marijuaneros, pero toda mi ropa estaba limpia, seca y ordenada.

Un cumpleaños diferente

Este día fue muy especial, porque aparte de hacer de Neptuno por unas horas, era mi cumpleaños. En la cena de postre me comí un trozo de tarta de chocolate en la que me pusieron una velita y todo. 

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Feliz cumpleaños!!

La noche la terminé en el bar del Hotel Loki (ver sitio web), un sito donde están todo de día y noche de fiesta. No es que el ambiente de veinteañeros fiesteros me motivase mucho, pero por una noche para beber algo y oir música, fue divertido. La gente que no se aloja en el hotel le piden el pasaporte y tiene que pagar la entrada.   

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Barco pesquero con su corte de pelícanos.

De aquí me fui para mi hotel, pero cuando llegué descubrí que la puerta principal estaba cerrada y no había nadie en los alrededores. Al final, tuve que colarme escalando por uno de los laterales de la entrada. A la mañana siguiente me enteré que hay un pasador que se puede levantar por debajo de la puerta para entrar en el recinto. En fin, menos mal que siempre tengo recursos, y bien está lo que bien acaba.

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Pelicano, el vigilante de la playa.

Los Órganos. Perú. Noviembre 2018.

Si os ha gustado esta historia y queréis seguir leyendo más aventuras de mis viajes por esos mundos de dios, suscribiros al blog del Microbiólogo Viajero.  Podéis hacerlo al final o en el lateral de esta página.  Gracias por leerme.

6 comentarios sobre “Las tortugas marinas del muelle de Los Órganos

  1. Que buena forma de celebrar un cumpleaños. Los pelicanos son buenos modelos, pero con muy mala leche . Lo de las tortugas es una pasada todas las que había. No se yo si me hubiera atrevido a tocar ni el caparazón que esas lanzan Tb buenos bocados. La playa me ha parecido espectacular, no me extraña que te tiras es a la bartola, nada mejor que pasar un día de cumpleaños al sol. Pasa muy buena semana

    1. Si fue un cumpleaños muy especial y me sentí muy realizado por nadar con las tortugas. Ahora que llevamos tantos días con restricciones, me traen muy buenos recuerdos esos días de viajero. Ojalá pronto pueda volver. Pasa buena semana.
      Un beso.

  2. Pues una maravillosa experiencia con tortugas y seguro que mucho más gratificante que si hubieses ido en un tour lleno de gente. Jajaja que mordían y arañaban decían? Por cierto! Son enormes!! Un abrazo horacio

    1. Si fue una sorpresa muy grata y que no tenía para nada planeado y las tortugas superamigables. Un beso y pasar un fin de semana estupendo.

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