Las lagunas altiplánicas de San Pedro de Atacama

Las lagunas altiplánicas de San Pedro de Atacama forman parte de un paisaje donde se ha parado el tiempo y reina el silencio. Un lugar en el que el viento sopla con frecuencia y en el que no hay lugar para resguardarse del calor, ni del frío. El altiplano se extiende a lo largo de un vasto terreno árido y vacío, únicamente roto por las montañas y volcanes que se divisan en el horizonte. Por este lugar inhóspito y aparentemente carente de vida, desfilan excursiones organizadas de turistas con la frecuencia exacta de un reloj suizo. Pese a todo, las lagunas altiplánicas de San Pedro de Atacama son hermosas y de obligada visita. Un lugar perdido en el norte de Chile que no debes dejar de visitar.

Aunque el altiplano pueda parecer yermo y poco acogedor, es el hogar de una fauna muy peculiar. Si miras con atención podrás descubrir rebaños de delicadas y esquivas vicuñas. Estos camélidos andinos pastan en las cercanías de las lagunas altiplánicas de San Pedro de Atacama. Con un poco de suerte y paciencia podrás sorprender a las tímidas vizcachas tomando el sol entre las rocas. Estos roedores autóctonos del altiplano, a mitad de camino entre un conejo y una ardilla, son toda una rareza sudamericana. En las lagunas altiplánicas de San Pedro de Atacama con toda seguridad verás a los magníficos y aparentemente frágiles flamencos, que aguantan estoicamente las condiciones climáticas que reinan en este ecosistema extremo.

flamenco-laguna-alatiplano-San-pedro-atacama
Flamencos, supervivientes del altiplano.

Consejos para visitar las lagunas altiplánicas de San Pedro de Atacama

Si decides conocer las lagunas altiplánicas de San Pedro de Atacama y tienes la posibilidad de alquilar un coche para hacerlo, quizá ésta sea la mejor opción. De esta forma puedes ir a tu propia velocidad y evitarte todos los inconvenientes de las excursiones organizadas. Si prefieres la excursión, podrás contratarla en cualquiera de las muchas agencias que hay en las calles principales de San Pedro de Atacama. Si además contratas varias excursiones juntas podrás ahorrar dinero.

bandera-laguna-altiplana-san-pedro-atacama
Este desierto es chileno…

A diferencia de la excursión para ver los Géiseres del Tatio, que la había hecho el día anterior, en ésta no hay que madrugar tanto.  En cualquier caso, al igual que para la visita al campo geotérmico del Tatio, es aconsejable llevarse algo de ropa de abrigo. El frío y el viento pueden ser bastante desagradables en alguno de los miradores de las lagunas altiplánicas de San Pedro de Atacama.

vicuña-altiplano
La vicuña y el altiplano.

Cruzar el Trópico de Capricornio

Tras unos pocos kilómetros después de empezar la excursión a las lagunas altiplánicas de San Pedro de Atacama realizamos nuestra primera parada. Nos bajamos de la furgoneta para disfrutar de la vista del salar de Atacama, un secarral sin parangón. En la carretera, a escasos metros de nosotros, se encontraba un cartel que indicaba que habíamos atravesado el trópico de Capricornio. Sin haberlo notado habíamos salido teóricamente de los trópicos, aunque el paisaje que teníamos alrededor no tenía el menor parecido con una selva frondosa. Qué curioso descubrir que hay zonas tropicales en las que no hay palmeras, ni monos. En fin, las cosas que tiene la geografía.

señal-tropico-capricornio-atacama
Microbiólogo tropical.

Nuestro guía nos llamó la atención sobre un camino desdibujado y marcado con unas pequeñas piedras, que nos aseguró que era parte de la vasta red de caminos del imperio inca. De hecho, los territorios conquistados por los incas se habían extendido muy al sur de Cusco alcanzando parte de Chile y Argentina. En cualquier caso, este camino estaba bastante deslucido. Desde luego no tenía mucho que ver con el impresionante camino inca de losas que había recorrido para llegar a Machu Picchu un mes antes.

camino-inca-atacama
Hace mucho que no pasa un inca por aquí…

Tras finalizar con las pertinentes fotos cruzamos de nuevo la línea invisible de Capricornio y regresamos andando a nuestra furgoneta. De esta forma, y sin necesidad de abrirse camino entre la vegetación a golpe de machete, habíamos regresado a los “trópicos” para continuar nuestra excursión por las lagunas altiplánicas de San Pedro de Atacama.

paisaje-altiplano-nevados
No te engañes, estas colinas están a más d e 5000 metros…

La iglesia de Socaire

Las poblaciones escasean en el altiplano y por eso paramos en Socaire. Este pequeño pueblecito de casas de adobe tiene algunos sitios de comidas y es el sitio que eligen muchas de las agencias para parar a comer. Nuestro guía aprovechó para reservar nuestra comida en el restaurante y luego nos llevó a ver la bonita iglesia de Socaire que esa hecha de adobe y es muy fotogénica.

Iglesia-Socaire
La iglesia de Sociare.

Laguna Tuyaijto y el Salar de Talar

Continuando por la carretera, por fin pudimos ver la primera de las lagunas altiplánicas de San Pedro de Atacama.  La laguna Tuyaijto lucía majestuosa junto a uno de los recodos de la carretera. Las calmadas aguas de azul turquesa contrataban con las colinas de color marrón rojizo y prácticamente sin vegetación. Todos queríamos acercarnos al agua y poder ver esta maravilla de cerca, pero la política proteccionista chilena ha decidido preservar estos parajes y sólo se permite a los turistas permanecer en los miradores sin salirse de los caminos. En el mirador hacia un viento intenso y no nos quedamos mucho tiempo.

turquesa-lagunas-altiplanicas-san-pedro-atacama
Laguna Tuyaijto: los colores turquesas del altiplano.

De ahí nos fuimos hacia el Salar de Talar, otra extensión árida y de colores imposibles, en los que las sales precipitadas son el único recuerdo de la gran masa de agua que bañaba esos terrenos. Cerca de aquí se encuentra “piedras rojas”. Esta zona es conocida por sus piedras de color rojizo, que contrastan con el color blanco de la sal y es un lugar frecuentado por las vizcachas. Sin embargo, tras una tropelía de los turistas, se ha restringido el acceso a esta zona para su recuperación y no puede visitarse. Una verdadera pena.

salar-lagunas-altiplanicas-san-pedro-atacama
El salar de Talar, no apto para hipertensos que esten a dieta baja de sal.

Lagunas Miñiques y Miscanti

A continuación, nos salimos de la carretera para meternos en un camino de tierra en dirección a las lagunas de Miñiques y Miscanti. Estas lagunas altiplánicas de San Pedro de Atacama, que se encuentran a 4100 metros de altitud, fueron las que más me gustaron. Miñiques es más pequeña, pero igual de bella que su hermana mayor.

miñiques-lagunas-altiplanicas-san-pedro-atacama
Laguna Miñiques.

Los picos de las montañas rodeaban las lagunas mostrando en sus cumbres algunos neveros. Las matas amarillas del coirón, que contrataban con el azul intenso del agua, crecían en este ecosistema extremo mostrando su rebeldía. Todo un espectáculo para la vista y el alma.

coiron-lagunas-altiplanicas-san-pedro-atacama
La laguna Miscanti, el reino de la paz y el silencio.

Cerca de la laguna pastaba un rebaño de vicuñas. Desde nuestro mirador estos animales se veían minúsculos y nos sirvieron como referencia para apreciar las dimensiones de la laguna Miscanti. Al igual que en la anterior parada sólo pudimos disfrutar de las vistas desde el mirador, aunque al final nos dejaron andar por un camino próximo a la laguna, pero sin poder acercarnos a la orilla. Tras el éxtasis por el paisaje altiplánico y la hipoxia de la altura, nos llevaron de nuevo a Socaire para recuperarnos y comer.

vicuñas-lagunas-altiplanicas-san-pedro-atacama
El paraíso de las vicuñas.

El espectáculo de los flamencos

Por la tarde nos quedaba disfruta de la majestuosidad de los flamencos en la laguna Chaxa. Esta es una de las lagunas altiplánicas de San Pedro de Atacama que pertenece a la Reserva Nacional de los Flamencos y es parte del salar de Atacama. Para saber más sobre este ecosistema podéis entrar en su (página web). En la entrada hay un centro interpretativo, pero la verdad es que no le hicimos mucho caso porque nos fuimos derechos y cámara en mano a por los flamencos.

flamencos-lagunas-altiplanicas-san-pedro-atacama
Flamencos disfrutando de las lagunas.

Aunque pudimos ver a los flamencos muy cerca, yo me quedé un poco desilusionado porque no había muchos. Unos años antes había pasado por el salar de Uyuni (Bolivia), no muy lejos de aquí, y había tenido la oportunidad de ver cientos de ellos en las lagunas bolivianas. Es un espectáculo difícil de olvidar.

flamencos-alimento-filtrar-agua
Flamencos alimentándose.

En cualquier caso, disfrutamos mucho de nuestras cámaras, especialmente cuando una pareja de flamencos emprendió el vuelo y cruzó por delante de nosotros. Sólo con esto, ya dimos por bien empleada la visita a este secarral.

flamencos-altiplano
Cruce de flamencos, los que cruzan por la derecha tienen preferencia.

El pueblecito de Toconao

Antes de terminar nuestra excursión por las lagunas altiplánicas de San Pedro de Atacama todavía tuvimos tiempo de parar en el encantador pueblecito de Toconao. Hacía bastante calor, así que nos fuimos directos a la tienda a conseguir algo de beber. En el centro del pueblo se encuentra un curioso campanario que ha sobrevivido a terremotos e incendios.

puerta-toconao-
La milla de oro de Toconao.

En las tiendas se pueden encontrar artesanías hechas con cactus. Pese a todo pronóstico no compré nada, quizá el calor y el frío habían hecho mella en mi espíritu de buhonero, al menos por esta vez. Eso sí, no puede resistirme sacar una foto al cactus de la plaza del pueblo del que me pareció emanaba una enorme sensualidad.

cactus-atacama-toconao
Cactus «sexual».

Regreso a San Pedro de Atacama

En el camino de regreso nuestro guía nos contó las historias sobre cómo han intentado sin éxito, trasladar algún pueblo entero para protegerlos de una posible erupción volcánica, como ha ocurrido en el pasado reciente.  Pese a las frecuentes sacudidas y signos de actividad volcánica, los lugareños se niegan a abandonar sus casas. Que cierto es el dicho de que como la casa de uno no hay, pese a quien pese.

coche-toconao
Concesionario de utilitarios de alta gama en Toconao

Tras disfrutar de la visita a las lagunas altiplánicas de San Pedro de Atacama, aquella noche cené pronto y preparé mi mochila antes de irme a dormir.  De madrugada me levanté para esperar al taxi que me llevaría al aeropuerto de Calama.  Esperé en la calle. Mientras me abrigaba para no morir crionizado, me quedé embobado mirando por última vez ese cielo plagado de estrellas. Ese cielo en el que no existe ni la más mínima mota de polvo que empañe su claridad.

paseo-lagunas-altiplanicas-san-pedro-atacama
Si te sales del camino, corres el riesgo de que un rayo del gobierno chileno caiga sobre tu cabeza.

San Pedro de Atacama. Diciembre 2018.

Si os ha gustado esta historia y queréis seguir leyendo más aventuras de mis viajes por esos mundos de dios, suscribiros al blog del Microbiólogo Viajero.  Podéis hacerlo al final o en el lateral de esta página.  Gracias por leerme.

2 comentarios sobre “Las lagunas altiplánicas de San Pedro de Atacama

  1. Ay que buenos recuerdos me han entrado leyendo tu post. Merece mucho la pena conocer este rincón de Chile con cactus sexual incluido, me acuerdo de ese cactus jajaja. Manolo fue directo al centro de interpretación de las lagunas de los flamencos, el único que fue porque los demás nos dedicamos a disparar fotos a diestro y siniestro a todos los flamencos. Que lugar tan bonito y tan recomendable. Un besote Horacio y ya era hora de que regresaras que alegría.✨

    1. Que pena que no coincidimos en Atacama porque no nos cruzamos por unos meses. Es un sitio espectacular y cuando quiero estar tranquilo me imagino sentado en una piedra delante de la laguna Miscanti. Ojalá tuviera más tiempo para escribir, ordenar fotos y viajar con mis recuerdos. Un beso y feliz semana.

Deja un comentario