Ruta de tapas por Madrid a pie

La pandemia del Covid-19 ha convulsionado nuestras vidas. Esta entrada estaba planeada para publicarse justo cuando estallo el estado de alarma. Aún no podemos disfrutrar de la ciudad como antes, pero pronto podremos, y por eso tenemos que apoyar a nuestros amigos hosteleros que tan buenos momentos nos han dado.

Hoy te recomiendo esta Ruta de tapas por Madrid a pie. ¿Te apetece conocer un Madrid diferente mientras disfrutas de su gastronomía?, pues sigue leyendo y conoce más de Madrid de la mano del Microbiólogo Viajero.

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Terraceo por Madrid, deporte local por excelencia.

Durante su visita a Cádiz el rey Alfonso XIII entró en el Ventorrillo del Chato, situado al lado de la playa y se pidió una copa de vino. En ese momento hacía mucho viento y el camarero tuvo la genial idea de poner encima de la copa una loncha de jamón para “tapar” el vino del polvo y de la arena. El rey se comió el jamón, bebió el vino y desde entonces se aficionó a pedir “tapas” cada vez que se echaba un trago al gaznate. 

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Mira bien y descubrirás un Madrid desconocido y excitante delante de tus ojos.

El origen del nombre de las “tapas” es controvertido, ya que aparte de esta anécdota de Alfonso XIII, existen historias parecidas con otros personajes históricos. En cualquier caso, fuese como fuese, lo de acompañar la bebida con algo de comer es algo que los españoles hemos incorporado a nuestra vida cultural y gastronómica, y por ello se nos conoce en el mundo entero. De todas formas en la actualidad, eso de que te pongan una loncha de jamón ibérico encima de la copa de vino por la cara, suena más a leyenda urbana que a una realidad cotidiana. 

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El barrio de la latina, donde la gente busca con ansiedad su loncha de jamón ibérico.

Cada vez que he tenido una visita en Madrid he ejercido de guía turístico acompañando a mis visitantes por las catedrales del tapeo. Tras 20 años, he terminado creando mi particular ruta turística por Madrid. Todo el mundo que vivimos aquí tenemos nuestro propio circuito, que no es mejor o peor que otros, pero estamos encantados de compartirlo con nuestros amigos para que se enamoren de esta ciudad que tiene tanto que ofrecer.

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Los balcones de Madrid: vivimos en una colmena, pero que crea tendencia.

Desde que empecé este blog he tenido la suerte de conocer a otros blogueros apasionados por los viajes. Entre ellos a Bea, que en las entradas semanales de su Blog Vagando por Mundópolis (visitar blog), nos acerca a países tan exóticos como Irán, Bután, Mongolia, Sudán o Taiwán.  Os recomiendo que entréis en su blog, merece la pena. El asunto es que hace unas semanas le propuse hacer con ella mi particular ruta por Madrid. Ésta es la crónica de nuestra aventura urbana y gastronómica.

Mapa de la ruta de tapas por Madrid a pie

En un despliegue tecnológico sin precedentes en el Microbiólogo Viajero, se ha incluido un mapa de GoogleMaps con la ruta detallada y todos los sitios de la ruta de tapas por Madrid visitados. Las magníficas fotos de esta entrada son de mi amiga Bea. 

¡Empezamos!

El kilómetro cero

Llamarme poco original, pero quedar cuando no sabes dónde quedar, en el kilómetro cero de la Puerta de Sol (Punto 1) es todo un tópico madrileño. Desde este punto parte todas las carreteras de España. Este punto es fácilmente localizable, sólo es necesario seguir a las manadas de turistas que se arremolinan sobre la placa del suelo y al que no paran de fotografiar. La Puerta del Sol es también un sitio al que todos los españoles estamos muy unidos. En el reloj de esta plaza ponemos los ojos todas las nocheviejas para comer las uvas mientras damos la bienvenida al año nuevo, independientemente del lugar el planeta tierra en el que nos encontremos (ver entrada anterior). Por todo su simbolismo y ser punto de origen de muchas cosas, aquí comencé mi particular ruta junto a mi amiga Bea y su amigo Manolo.

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En la Puerta de Sol empieza y acaba todo: Empiezan las carreteras de España y acabamos el año con las campanadas.

Pastelería La Mallorquina

A escasos metros del Km 0, se encuentra la pastelería La Mallorquina (Punto 2), una tienda de toda la vida. Puede sonar extraño comenzar una ruta gastronómica y empezar comiéndote el postre, pero las napolitanas de crema recién hechas en este paraíso del dulce quitan el sentido. Además, para mitigar los efectos nocivos de los bebedizos que no esperaban en la ruta, era necesario ir llenando la barriga. Así que sin más preámbulos, los tres nos dirigimos al interior de la pastelería. 

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Una pasteleria con solera..

Tras una lucha encarnizada por conseguir la vez, entre mujeres con másteres en mercados y plazas de abasto, esperamos pacientemente nuestro turno en la cola. Un hombre impaciente se intentó colar y poco le faltó para terminar despellejado por saltarse vilmente las estrictas reglas de protocolo. En fin, aunque se mascó la tragedia, conseguimos hacernos con las napolitanas y disfrutar de una subida de azúcar de la forma más dulce y deliciosa.

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Muerte dulce.. el infierno del diabético.

El museo del ratoncito Pérez

Yo no conocía este sitio, pero Manolo nos mostró este curioso museo de la calle Arenal, dedicado al traficante de marfil más famoso del universo infantil, el ratoncito Pérez (Punto 3). No teníamos tiempo para entrar, pero este pequeño museo hará las delicias del público infantil y de cualquier dentista que se precie. No hay que perderse la coqueta muela que está en la puerta del museo.

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La muela marca el lugar

La posada del Peine

Desde la calle Arenal dirigimos nuestros pasos hacia la calle Postas, donde se encuentra este famoso hotel, la posada del Peine (Punto 4). Hace unos años el edificio fue restaurado y hoy este hotel boutique luce una preciosa fachada. El curioso nombre del sitio viene de la fama de esta parada de postas por tener en tiempos un único peine para uso y disfrute de sus huéspedes. Los madrileños de la época alucinarían con este  “lujo desmedido”, pero espero que el peine lo desinfectasen de vez en cuando o al menos lo despiojasen con cierta frecuencia.

En la actualidad posiblemente cada habitación disponga de su propio peine, un lujo acorde con su estatus de Hotel Boutique.

La Plaza Mayor

La Plaza Mayor (Punto 5) es la plaza emblemática de Madrid a la que se puede acceder desde diferentes puntos. Nosotros entramos desde la entrada de la calle de la sal. Esta plaza siempre está llena de vida y de personajes peculiares que intentan ganarse la vida con sus actuaciones. Los balcones y las fachadas de los edificios son preciosos. Merece especial mención la casa de la Panadería, que en tiempos albergaba la principal tahona de la Villa de Madrid. Los frescos de su fachada son centro de todas las fotografías. 

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Detalle de la fachada de la Panaderia, en la que actualmente no se puede comprar ni una triste baguette, paradojas de Madrid.

La Torre del Oro

Como ya habíamos digerido la napolitana, era hora de hacerse otro homenaje y decidimos entrar en la Torre del Oro (Punto 6), un ecléctico bar de la Plaza Mayor.  Este bar andaluz, localizado en el corazón de Madrid, está decorado con toda la parafernalia taurina inimaginable. Además de un sinfín de perniles de cerdo ibérico de último diseño en sus paredes, se incluyen varias cabezas de toros disecadas, un mini altar con su virgen torera y millones de fotos de corridas de toros, con una especial selección de las cogidas de toreros más escabrosas.  Vamos, la delicia de cualquier guiri amante de los estereotipos españoles. 

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Es imposible tener más estereotipos por centímetro cuadrado en un bar.

Con esta ambientación comenzamos nuestra ruta de tapas por Madrid. Nos pedimos un Barbadillo, que los camareros acompañaron con un platito de paella y una tacita de caldo a modo de tapa. Las tapas completamente gratis. Mientras disfrutábamos de la gastronomía nos dedicamos a buscar a las celebridades escondidas en las fotos, entre las que se encuentran los reyes eméritos, Franco y señora o el Ché Guevara. Si el estómago te lo permite, no puedes perderte la foto de la cogida de Julio Aparicio, que es “gore” total. 

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Barbadillo y paella, sólo me faltó pornerme el traje de faralaes.

Accidente aéreo

Tras ésta inmersión en la cultura andaluza, salimos de la plaza mayor por la entrada de la calle Ciudad Rodrigo. En esta calle hay dos de los sitios que sirven los famosos bocadillos de calamares de Madrid, pero esta vez no los teníamos programados en nuestra ruta.  Desde esta calle puede verse la estatua de un ángel estrellado en el tejado del edificio del fondo. Ésta escultura tan peculiar se llama accidente aéreo (Punto 7) y es uno de los tres ángeles caídos de Madrid, junto al del retiro y la copia de éste último en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Amantes de los ángeles, tener preparadas vuestras cámaras

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Cuando los edificios no están bien señalizados pasa lo que pasa..

El mercado de San Miguel

La siguiente parada es el remodelado mercado de San Miguel (Punto 8) que se ha reconvertido en un sitio de tapeo de moda y una trampa para turistas. El antiguo mercado de San Miguel se ha llenado de puestos de delicatesen que merece una visita, con muchas opciones gastronómicas, aunque quizá algo subido de precio. En cualquier caso podemos entrar y dar una vuelta, para ver el ambiente como hicimos nosotros, y seguir nuestra ruta de tapas por Madrid a la caza de otros sitios singulares.

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Un mercado estiloso donde los haya.

Casas de la muralla

Bajando la cava de San Miguel, se encuentra uno de los pocos sitios en los que aún se puede ver la antigua muralla de Madrid y como la han utilizado para construir casas sobre ella. Aparentemente el mote de “gatos”, con la que se conoce a los madrileños, proviene de la facilidad de las gentes para ascender por sus murallas. La forma curva de la calle y los edificios, es una de las estampas más bonitas de las calles de Madrid. Las terrazas de esta calle son muy apetecibles en la ruta de tapas por Madrid, pero a no ser que quieras que tú y tu bolsillo sean vampirizados, es mejor que los dejes de lado.

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A lo mejor el arquitecto se nos tomó unos vermuts de grifo antes de hacer estas fachadas tan poco rectas.

El arco de Cuchilleros y las cuevas de Luis Candelas

A mitad de la calle, nos acercamos a otra de las salidas de la plaza Mayor, el imponente arco de cuchilleros (Punto 10). Desde aquí se alentó al pueblo a luchar contra los franceses, fraguándose el famoso levantamiento del 2 de Mayo. Justo en el arco se encuentra el restaurante de las Cuevas de Luis Candelas (Punto 11). El camarero de la entrada va siempre disfrazado de bandolero con trabuco en mano. Un reclamo turístico sin parangón. He de confesar que cada vez que paso por aquí en nuestra ruta de tapas por Madrid quiero sacarme una foto con este Robin Hood de Sierra Morena, pero mi vergüenza siempre me lo impide.

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Rincón con historia y con encanto.

Restaurante Sobrino de Botín

Unos pocos metros más adelante, casi al final de la calle, nos encontramos con el Restaurante Sobrino de Botín (Punto 12) que es el restaurante más antiguo del mundo y ha estado abierto ininterrumpidamente desde 1725, tal como figura en el certificado del Record Guinness de su escaparate. No dudamos en sacarnos unas fotos para inmortalizar este momento.

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En trescientos años yo creo que alguna reforma habrán hecho.

Bar Revuelta

Llegado a este punto era momento de recargar las baterías y que sitio mejor que en el Bar Revuelta (Punto 13), que puede presumir de tener el mejor bacalao rebozado de todo Madrid . Para acompañar semejante delicatesen nos pedimos un vermut de grifo, otra de las especialidades de los “templos tabernícolas” de Madrid y que debeis incluir en cualquier ruta de tapas por Madrid. El sitio siempre está lleno de gente, pero los tres nos adentramos con movimientos sibilinos hasta alcanzar un centímetro de barra donde nos hicimos fuertes. En cuanto que pudimos nos expandimos por los laterales, aprovechando un momento de debilidad de los parroquianos que nos rodeaban. El bacalao estaba de bandera y los tres nos relamimos como buenos “gatos” madrileños. 

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Veo esta foto y no puedo hacer otra cosa que salivar.

Este bar siempre está lleno de los papeles y palillos que los comensales tiran al suelo sin ningún tipo de pudor. Cada vez que vengo aquí con algún visitante extranjero disfruto haciéndole tirar las servilletas y los palillos al suelo como hacemos nosotros. Siempre ponen cara de apuro, al luchar contra esta barbarie hispana y la de sus reglas de buena conducta y educación. Alguno se resiste… pero al final donde vayas haz lo que vieras.

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Tres gatos aferrados a una barra.

Casa Lucio y el Bar Lamiak

Ahora que habíamos empezar a comer, no era momento de parar. Continuamos con nuestra ruta de tapas por Madrid y nos adentramos en la cava baja, en la que existe multitud de posibilidades. Yo destaco dos sitios, Casa Lucio (Punto 14) que es famoso por tener los huevos rotos más famosos de Madrid, que hasta la realeza se acerca a probarlos. Este sitio es un restaurante, pero si tienes suerte y no hay mucha gente puedes quedarte en la barra del bar a probarlos. No es barato, pero de vez en cuando te lo puedes permitir.

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Un restaurante con muchos huevos.

La segunada opción es el Bar Lamiak (Punto 15), que tiene una surtida barra de pinchos recién hechos. Mi favorito es el rulo de cabra con cebolla caramelizada que es una delicia. Por desgracia, como había mucha gente no pudimos quedarnos en ninguno de los dos, pero no desesperamos y seguimos adelante en nuestra ruta de tapas por Madrid en búsqueda de calorías.

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La concurrida Cava Baja, epicentro del tapeo madrileño

Plaza de San Andrés

Normalmente la terraza de la Plaza de San Andrés (Punto 16) está de bote en bote y no hay forma humana de sentarse, a no ser que dispongas de una bula papal y una recomendación divina. Pero este día, hacía un poco de frío y la terraza estaba medio vacía. Así que plantamos nuestros traseros, nos pedimos tres cañas dobles Mahou y una ración de oreja a la plancha. La cerveza y este plato exquisito de casquería es otra de las especialidades madrileñas. Lo bueno de sentarte en la terraza con frío es que la cerveza no se te calienta nunca. De todas formas, disfrutar de la primavera en una terraza con amigos, haciendo vitamina D al sol y hablar durante horas de viajes es una de esas pequeñas recompensas que te da la vida.

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OMG!! Una mesa libre en la terrraza de San Andrés, a pillarla!!

Juana la Loca y el Txirimiri

Nuestra siguiente parada en la ruta de tapas por Madrid fue la degustación de los pinchos (pintxos) vascos. En Juana la Loca (Punto 17) , el pintxo estrella es la tortilla de patata con cebolla caramelizada. Toda una tapa de cinco estrellas. Intentamos saborearla, pero dada la cantidad de gente que estaba en la barra nos decantamos por el plan B, en bar Txirimiri (Punto 18). Este garito tiene un buen surtido de pintxos de autor, pero como estábamos con el antojo de tortilla, nos pedimos tres porciones. A mí me gusta más el de Juana la Loca, pero en cualquier caso dimos buena cuenta de las porciones de tortilla. Como estábamos en un sitio vasco no dudamos en acompañar la comida con un buen Txakoli.

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Camareraaa!! tres pintxos de tortilla y tres txakolis.

Bar Almería

Estábamos ya un poco saturados y llenos, pero en un acto de gula sin límite aún nos decidimos meternos una tapa más para el cuerpo. Como colofón final nos acercamos al Bar Almería (Punto 19), la catedral de las tostas. Nos decantamos por una tosta de sobrasada con queso y una caña de cerveza para no deshidratarnos en exceso.

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Aunque tengas las coronarias a punto de reventar, como te vas a resistir a esta deliciosa oferta de tostas y raciones del bar Almeria.

El café del Nuncio y la Basílica de San Miguel

Lo mejor después de comer es tomarte un cafecito y por eso caminamos hacia el Café del Nuncio (Punto 20). Desde el bar Almería hay un buen paseo, pero es un placer andar por las calles del barrio de la Latina disfrutando de las fachadas de los edificios y de sus rincones con encanto. Esta parte de Madrid es muy fotografiable y se agradecerá pasear para bajar un poco la comida. El café se encuentra en la calle del Nuncio y sus mesas de la terraza, al lado de las escaleras, son un sitio maravilloso para ver la vida pasar, así que incluirlo en vuestra ruta de tapas por Madrid.  

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Mi café y escaleras favoritas de Madrid.

Por desgracia había mucha gente viendo la vida pasar y decidimos cambiar de sitio. Continuamos nuestro paseo por el Madrid de los Austrias y pasamos por delante de la Basílica de San Miguel (Punto 21), con una fachada curva de lo más singular.

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Las fomas rectas no triunfan en Madrid.

El café del Monaguillo

Después del paseo, terminamos en el café del Monaguillo (Punto 22) . No nos importó sufrir una degradación dentro de la jerarquía eclesiástica tras abandonar el café del Nuncio, por este sitio con tanto encanto. Nos sentamos en una mesa de la biblioteca del monaguillo y nos pedimos un café con Baileys para hacer la digestión.  Mientras nos tomamos el café aprovechamos para hacer tertulia, hablando de viajes exóticos y problemas de blogueros sobre hostings y hacer SEO, todo un placer. 

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Tertulia viajera en el Monaguillo.

El Jardín de Anglona

Tras incorporar la dosis de cafeína correspondiente, continuamos camino. A unos pocos metros nos topamos con la Plaza de la Paja. En esta plaza también hay varias terrazas que merecen mucho la pena, pero ya habíamos completado el cupo de terraceo por hoy. En una de las esquina de la plaza y tras cruzar una pequeña puerta, nos adentramos en el Jardín de Anglona (Punto 23). Un coqueto remanso de paz en mitad de la ciudad. A primeros de Marzo, el jardín está un poco pocho, pero en primavera está bien chulo.

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El Jardín de Anglona, microalveolo de la gran ciudad.

El mercado de las flores de la Plaza Tirso de Molina

Después de un día tan intenso, era hora de recogerse y marcharse cada uno para su casa y dar por finalizada la ruta de tapas por Madrid a pie. Fuimos andando hacia el metro de Tirso de Molina. Al llegar, aún pudimos disfrutar de los coloridos puestos del mercado de las flores de la Plaza Tirso de Molina (Punto 24).  Había sido una tarde de domingo de lo más entretenida.

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Madrid también tiene mucho color.

Madrid. España. Marzo 2020.

Si os ha gustado esta historia y queréis seguir leyendo más aventuras de mis viajes por esos mundos de dios, suscribiros al blog del Microbiólogo Viajero.  Podéis hacerlo al final o en el lateral de esta página.  Gracias por leerme.

16 comentarios sobre “Ruta de tapas por Madrid a pie

  1. ¡Hala! que recorrido tan chulo que habéis hecho justo a tiempo antes de la catarsis.
    He paseado con vosotros, he recordado y hasta me he relamido con el rulo de cabra con cebolla caramelizada que, de haber estado ahí lo hubiese pedido sin dudar. Me encanta. Por cierto también me encanta la sobrasada, mira que casualidad o es que me gusta casi todo, jeje.
    Muy chula la ruta.
    Me ha encantado veros a los 3 juntos y me ha dado envidia porque lo debísteis de pasar genial.
    Feliz semana Horacio. 🙂

    1. Que buen paseo! Que buenas tapas! Que buen recorrido! Y… que buena compañía la verdad es que aunque no sea en persona, creemos ya conoceros y seguro que fueron risas y mil aventuras. Ya os queda menos para poder repetir. Ánimo.

  2. Buen momento para recordar! Jaja! Me dais envidia, pero no tanta como si lo hubieras publicado hace unos meses, pues yo ayer ya caté terraza, cerveza y tapa. Y a partir de ahora, a seguir descubriendo Un abrazo!

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