El acueducto precolombino de Cumbemayo

Cajamarca. Perú. Octubre 2018.

A 20 km de Cajamarca se encuentra una de las maravillas más importantes de la ingeniería hidráulica de la América precolombina, el yacimiento arqueológico de Cumbemayo.  En quechua “mayo” significa agua y el nombre de este sitio hace referencia al acueducto construido en este lugar hace más de 2000 años. Esta construcción milenaria con forma de zig-zag se extiende a lo largo de 9 km y está excavada en la piedra. 

Cumbemayo se encuentra a una altura de más de 3500 metros de altura. Este sitio está rodeado de un paisaje mágico que parece salido de un cuento de hadas. En él  destacan unas formaciones geológicas denominadas “frailones”, que debido a la erosión han adquirido unas formas caprichosas, que asemejan a frailes encapuchados con sus sotanas en oración. Bueno, personalmente creo que hay gente que tiene mucha imaginación.

Proximidades de Cumbemayo

El acueducto fue descubierto por el famoso arqueólogo peruano Julio C. Tello, descubridor también del yacimiento de Chavín de Huantar (ver entrada anterior).  Dado que toda la región de Cajamarca no tiene problemas de abastecimiento de agua, se piensa que tanto el acueducto como el propio sitio de Cumbemayo tenían un uso ceremonial.

El increible acueducto de Cumbemayo

Si visitáis Cajamarca, no os perdáis esta excursión de medio día para visitar el acueducto y los “frailones”, merece la pena. Salen excursiones todos los días y se pueden contratar fácilmente en cualquiera de las agencias de turismo que están alrededor de la plaza de armas. Yo contraté la excursión la tarde de antes. El día de la excursión, antes de acudir al punto de encuentro, entré en una cafetería cercana a la plaza para desayunar. No dejéis de probar el manjar blanco, una pasta similar al dulce de leche. Cajamarca es famosa en todo Perú por sus productos lácteos fabricados con leche de vaca. 

Vista de cumbemayo. Los gorros pueden ser poco favorecedores pero los melanomas tampoco lo son. Hay que protejerse del sol.

Como ya suponía, en el combí íbamos unas 15 personas y yo era el único extranjero. El turismo internacional no suele visitar el norte de Perú. La verdad es que es una pena que se obvie esta región del país, aunque para mí como turista independiente fue una bendición. Nuestro guía Daniel nos ofreció una magnifica explicación del sitio arqueológico de Cumbemayo con todo lujo de detalles, pero durante toda la excursión nos trató con disciplina castrense. Nos llevó a trote cochinero por toda la campiña de Cumbemayo al grito de “GRUPO DANIEEL !!!!  Todos íbamos con la lengua fuera siguiendo al guía.

Puesto de souvenirs cerca del mirador de Santa Apolonia.

La primera parada de nuestra excursión fue en uno de los miradores desde el que se puede ver toda la ciudad de Cajamarca. El sitio estaba por encima del mirador de Santa Apolonia, donde había estado el día anterior por la noche (ver entrada anterior) disfrutando de las vistas. Nuestro guía aprovechó para contarnos la historia de la ciudad, que está ligada a la conquista de Francisco Pizarro, la matanza de los incas a manos de los españoles y la ejecución de Atahualpa.

Vendedoras de Cumbemayo

Creo que nuestro guía suavizó un poco su relato para no incomodarme en exceso, dado que yo era el único español entre un grupo de peruanos. Mientras desgranaba su relato histórico, yo me dediqué a hacerme el “sueco” mirando hacia Cuzco. En cualquier caso fue un momento de lo más incómodo. Me parecía que la gente estaba mirándome como esperando que después de 500 años, tuviera que justificar al Señor Pizarro y sus acólitos de sus actividades conquistadoras.

Panorámica de los frailones.

Ya cuando regresamos al combi pude relajarme un poco de tanta presión histórica. Afortunadamente, la gente que venía en la excursión era muy simpática y enseguida nos pusimos a hablar. Querían saber cómo era España, que era lo que más me gustaba de Perú, como que viajaba sólo por ahí, vamos lo que venía siendo el interrogatorio en tercer grado de costumbre.

MIcrobiologo hidraúlico

De repente, salió en la conversación el drama de la emigración de los venezolanos y la llegada de muchos de ellos a Perú. Me llamó la atención los comentarios negativos sobre los venezolanos, curiosamente eran los mismos argumentos que en España hacemos sobre los emigrantes latinoamericanos. Asusta un poco pensar que dependiendo de las circunstancias, la naturaleza humana responda de igual manera en situaciones similares, aunque cambies el papel de emigrante, a ser quién los recibe.

Frailón microbiólogico.

Con tanta charla se nos hizo muy corto el viaje y llegamos a Cumbemayo. Allí nos reagrupamos y sólo nos faltó que el guía nos pusiera en formación para pasar lista antes de comenzar la excursión. El primer sitio de la visita es un macizo de piedras que se denomina el santuario, por su carácter religioso.  Hay varios petroglifos y una entrada a una grieta que se puede cruzar para llegar al otro lado.  No es obligatorio, así que si sois de los que no os gustan los sitios oscuros y estrechos, mejor que paséis de esta parte. Tampoco os perdéis nada..

Grupo de espeleólogos felices de salir de la grieta del santuario.

Una vez que entras, ya no existe posibilidad de dar la vuelta. En el grupo venía una señora mayor con su nieto y tuvieron dificultades series para cruzar. Yo iba detrás ayudándoles a ir pasando. Cuando estaba a mitad del camino y medio atascado en el angosto pasadizo, no hacía más que pensar que ésta era una venganza de Atahualpa y sus guerreros incas para terminar con un tocayo de Francisco Pizarro. Cuando vi la luz al final del túnel, comprendí en todo su extensión el significado de esta frase hecha.

Sendero entre los frailones, un paisaje de otro mundo.

Los más listos del grupo, que habían rodeado el macizo sin dificultades y pasaron de hacer espeleología cutre, nos esperaban al otro lado. Nuestro tiránico guía Daniel, sin tiempo para recomponeros y de ajustar el diámetro de nuestras pupilas a la luz del día, nos arrastró para ver a los frailones. Yo me iba quedando rezagado porque estaba sacando fotos e iba de coche escoba con la abuela y el nieto.

Petroglifos en una de las rocas de Cumbemayo.

Llegamos a la cima de una colina, con unas vistas impresionantes de las formaciones rocosas. El camino descendía por la colina entre los peñascos por un paisaje que parecía de otro planeta. A lo largo del camino había vendedoras con sus trajes coloridos y con sombreros preciosos, a la caza del turista. Algunas de ellas llevaban corderos para que te sacases fotos con ellas y les dieses algo de dinero.

Boutique de textiles varios. Todo lo que siempre quisiste comprar y nunca te atreviste….

En un acto de bondad y caridad humana extrema, nuestro amado guía nos reagrupo en lo que era el comienzo del acueducto. Esperó a que llegásemos los últimos componentes del grupo, incluidos la abuela, el nieto y el descendiente del tatarabuelo de Pizarro, aquí de cuerpo presente, para comenzar las pertinentes explicaciones. Estábamos delante de una gran roca, donde se hacían sacrificios animales para que la sangre del animal cayese en el agua y la corriente la arrastrase a lo largo de todo el recorrido.

Piedra de los sacrificios, sólo le falta la llama….

El acueducto era impresionante, todo tallado en la roca con el desnivel exacto para que el agua discurriese de forma lenta y continua. En algunas partes existían pequeños pozos y requiebros para que las pequeñas ramas y otras suciedades pudieran quedarse atrapadas, facilitando así la limpieza del canal. En algunas de las rocas se veían petroglifos y estrellas talladas en las rocas, por lo que se piensa que también el acueducto podía tener un uso astronómico. Partiendo de la base que tiene más de 2000 años, hay que quitarse el sombrero ante el constructor hidraúlico de esta maravilla de la antigüedad.

Nuestro amado guia Daniel.

Recorrimos una parte del acueducto, en algunas partes subiendo y bajando rocas, quizá más de un kilómetro.  Con el guía tirando del grupo sin compasión, llegamos de nuevo al aparcamiento del sitio arqueológico donde nos esperaba el combi. La sufrida abuela terminó la excursión como una jabata. Definitivamente las mujeres mayores en Perú están hechas de otra pasta.

Puesto de artesanía ambulante.

El conductor nos llevó hasta Cajamarca y nos soltó en la plaza de armas, dando por finalizada la excursión.  Entré en la heladería “la Holandesa” (ver sitio web), famosa en Cajamarca por sus magníficos helados. Mientras me refrescaba y me subía la glucosa en sangre con un delicioso helado, yo y mi Lonely Planet ya estábamos planeando las actividades para la tarde. Después de la mañana tan ajetreada que había llevado no me apetecía ir en plan borreguil detrás de un guía, así que decidí emprender el camino por mi cuenta. Pero eso será otra historia…

Cumbemayo y sus gentes.

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10 comentarios sobre “El acueducto precolombino de Cumbemayo

  1. momento más que incomodo la verdad aunque no seas pariente del pizarro Siempre que vamos de viaje hacemos una aventura de esas que no son aconsejables como la parte esa de la grieta, ¿xq se hacen esas cosas? ya casi no es aventura es arriesgarse sin nada a cambio pero bueno, seguro que nosotros pasábamos por ahí tb. Los frailones, unas espectaculares formaciones incluido el frailon microbiológico Cada vez, nos gusta más esta parte de Peru más desconocida saludos campeón

    1. Si, es lo que ser de tierra de conquistadores en Latinoamérica. Yo me enamore del norte de Perú, creo que es un gran desconocido que merece ser visitado. Un beso

  2. El sitio por el que os metisteis en el macizo de piedra es ese hueco negro que se ve en una de las fotos dónde esta el grupo? porque eso es ir a un nivel superior y convertirte en Tom raider, virgen si ese es el pasadizo tiene pinta de adentrarte en la cueva del oso. Me dejas loca con el acueducto, pero si no pasaba agua por los canales del Cumbemayo que era lo que pasaba por allí… Que de preguntas, me has dejado intrigada

    1. Si, la grieta es la de la foto, afortunadamente no era muy grande. El acueducto si que llevaba agua pero cuando hacian los sacrificios la sangre caia al agua y seguía el curso del agua. El mundo precolombino es la leche..
      Un beso y gracias por leerme.

  3. Esta visita me parece muy interesante y me encanta tu humor.
    Además de encantarme tu humor, me parece muy buena idea relatar estos incidentes de los viajes de esa zona. Me pasó lo mismo en Santiago de Chile, en el museo de Bellas Artes en una visita guiada. La explicación de la guia fue moderada porque habilmente había preguntado nacionalidades y ¡claro! ya sabía………….
    Pero las interpretaciones de los nacionales me parecieron muy exageradas, además de mal interpretadas, sintiéndolo mucho.
    Cuando cogí resuello comenté que España había sido invadida por todo hijo de vecino, que no nos abrimos las carnes por semejante cosa y que esos movimientos humanos del pasado (que la gente mezcla con el presente) habían aportado conocimientos y bla, bla,bla. No los convencí de nada pero me cansa esa historia tan alimentada por otros pueblos más invasores posteriores que han hecho muchas barbaridades pero que nadie les recrimina nada.
    Y paro que ya ves por donde va la deriva. Jaja.
    Después efectivamente son amables pero ese punto, que indefectiblemente sé que se afrontar en los viajes a América, hace que pocas veces termine yo por allí. Es muy cansino. Y obviamente otras culturas son más atractivas para mi.
    La primera vez que viajé a Argentina en una visita a un parque nacional en Bariloche el conductor, que era más listo que la media dice: los primeros indios los mataron los españoles, el resto los matamos nosotros. Y yo, flipada.
    Lo que nunca oí contar es que previamente ya se mataban con los mayas, los incas y la sum sum corda. ¡pero hombre, ya !!!
    Esto también está muy bien en los viajes a tu bola, ves realmente el pais y sus gentes.
    Los guias que te llevan al trote, lo relatas con mucha gracia. Todos hemos sufrido esos guias, aunque los prefiero a los que dejan que cada uno vaya a su bola, no cuentan nada y todo termina en ¿y yo a que vine aquí?
    Resumen, me he sentido muy identificada y me ha gustado mucho el viajecito.

    1. Creo que siempre es más fácil echar la culpa a alguien y tener un chivo expiatorio. A mí lo que me resulta más incómodo es tener que justificar o defenderme de cosas que pasaron hace 500 años y no tengo nada que ver con ellas, excepto compartir nacionalidad. Se que puede resultar cansino pero Latinoamérica tiene tanto que ofrecer que creo es una pena que dejemos que ir. Lo que me estoy dando cuenta es que Luisa eres una gran viajera, has estado por todos los lados. Y estoy contigo, los guías que no te cuentan nada son lo peor, como el que me tocó en Chavin de Huantar. Un beso y gracias por comentar y leer mis historietas.

      1. Me gustan tus historias por ese punto tan personal que les das, aparte de que me gusten los sitios.
        Llevo viajando toda mi vida y ya comienza a ser larga la muy sinvergüenza.
        He tenido la suerte de vivir experiencias diferentes por diversos factores existenciales (suena un poco ¿pedante? pero es para no alargarme) Por eso priorizo disfrutar en pais neutral a ir dando respuestas que me fastidian el viaje.
        Los guias malos, a tantos kilómetros de casa, cuando casi seguro no vas a volver al sitio
        Besos Horacio y buen finde.

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