Atahualpa y el Baño del Inca

Cajamarca. Perú. Octubre 2018.

Los spas y balnearios son sitios donde la gente va a descansar, a relajarse y a disfrutar de los beneficios saludables de las aguas termales.  Aunque nos parezca que estos lugares se han puesto de moda en los últimos años, en la antigüedad las civilizaciones ya hacían uso de ellas. Los incas disponían de varios sitios donde disfrutar de las aguas termales, entre ellos el que se encuentra en Cajamarca y se conoce como el Baño del Inca. Las tropas de Atahualpa venían aquí a disfrutar de su poder medicinal y descansar de sus tropelías.  Quizá no encuentres cuellos de cisne, jacuzzis de aguas burbujeantes y duchas escocesas,  pero en el siglo XV tener en plena naturaleza una poza con agua calentita era todo un lujo.

Después de mi visita matinal al acueducto de Cumbemayo (ver entrada anterior)  me sentí más inca que nunca y decidí pasar la tarde emulando al mismísimo Atahualpa, metiéndome a remojo en su baños más famosos. Para aprovechar la tarde, combiné la excursión visitando las Ventanillas de Otuzco. Eso sí, decidí hacer todo por mi cuenta porque por la mañana había terminado hasta el moño soportando la tiranía de un guía dictador (ver entrada anterior).

Calles de Cajamarca.

En mi alojamiento pregunté por los combis que iban hacia Otuzco y que salían a unas manzanas de distancia de la plaza de armas.  Me di un pequeño paseo  y atravesé una calle con puestos de verduras y frutas.  Siempre me gusta ver los mercados y a sus gentes. Me llamó mucho la atención los coloridos vestidos de las mujeres, sus sombreros y los motocarros que se movían con destreza por las calles. En seguida llegué  a la parada de los combis y me subí al que iba para Otuzco. El viaje fue bastante corto porque se encuentra sólo a unos 8 km de Cajamarca. El conductor me avisó cuando me tenía que bajar.

Las ventanillas de Otuzco: un cementerio con encanto.

Las Ventanillas de Otuzco corresponde a un complejo funerario precolombino que data entre el  200 y 800 d.c.  Los nichos tallados en la roca eran utilizados como un sitio de segundo enterramiento para la veneración  de los restos de los difuntos. Se creé que inicialmente los muertos eran enterrados y posteriormente los restos se trasladaban  a estos huecos.  Las leyendas cuentas que dentro de esta roca existirían pasadizos secretos que comunicarían Cajamarca con Cuzco. No es que dude de las capacidades ingenierísticas de las culturas precolombinas, pero dada la distancia que separa ambas regiones vamos a dejarlo en eso, una bonita leyenda rodeada de misterios.

Aunque pregunté por el precio del nicho, no me animé a reservar ninguno.

Es curioso ver las estructuras y conocer un poco más de los ritos funerarios de las civilizaciones antiguas, pero es una visita que no es imprescindible si estáis en Cajamarca y desde luego fácilmente de hacer por tu cuenta. El reciento se recorre en poco tiempo y después de acabar pensé volver a Cajamarca para ir al Baño del Inca. Sin embargo, al mirar en el móvil vi que el balneario no estaba excesivamente lejos, quizá  una hora y media andando.  Como tenía tiempo, decidí ir allí dándome un paseo. Nuevamente la aplicación MapsMe me ayudó un montón para encontrar mi camino por Perú.

Vista de las ventanillas de Otuzco.

El paseo por la campiña peruana fue muy agradable. Se veían muchos pastos y por momentos casi pensé si me encontraba en Perú o en Suiza. En algunos pastos se veían vacas lecheras que estaban a sus anchas. Cajamarca es famosa en todo Perú  por sus productos lácteos. En uno de los campos descubrí a una mujer que estaba ordeñando a mano una vaca al más estilo artesanal en mitad del prado. La mujer se la veía muy afanada extrayendo la leche del animal, mientras a una corta distancia un hombre, seguramente el padre de familia, estaba vigilando y supervisando el trabajo de la granjera, mientras se tocaba la barriga. Al igual que en muchas partes del mundo, no estoy muy seguro que esta estampa sea un buen ejemplo de igualdad de género.

A lo mejor en Suiza no secan la ropa en los prados.

Los montes de  la región de Cajamarca contienen oro y las explotaciones mineras en manos de compañías extranjeras  han sido frecuentes en la zona. Aunque estas minas han supuesto puestos de trabajo para la población local, el uso de sustancias químicas en la extracción ha producido un nefasto impacto en el medio ambiente, incluido un enorme vertido tóxico que obligó a la paralización las extracciones. Esto hace que actualmente haya un recelo enorme por que se reanuden sus actividades. Viendo el paisaje apacible, en el que en cualquier momento parece que vas a encontrarte corriendo a Heidi por los prados, parece increíble que esto haya sucedido hace sólo unos años.

Trabajo femenino en la campiña de Cajamarca.

En mi paseo cruce varias pedanías y nuevamente me sorprendió los anuncios de las campañas políticas agresivas que se veían por todos los sitios. No creo que los partidos políticos en Perú hagan hecho un riguroso estudio del impacto visual que unas elecciones pueden causar en los pueblecitos, más bien creo que les importa un chili habanero.

Casi me convencen para votar por el Sr. Chacha.

Finalmente, llegué al baño del Inca. El sitio no es especialmente bonito y consiste en un complejo de casetas con jardines que puedes reservar  para disfrutar de un baño a tus anchas. Puedes alquilar el espacio de forma individual o si vienes varios compartir una.  Hay también unas piscinas al aire libre, pero cuando yo llegué estaban en obras y no las estaban utilizando. Compré la entrada y me dieron el turno. Mientras esperaba me di una vuelta por los jardines y visité la piscina original que queda de la época de los incas.

El baño del Inca original

Me tocó el turno y entre en  la caseta con su poza que llené con agua caliente y fría a mi gusto.  Ahí que me quede relajándome, soltando el polvo y la mugre de esos caminos peruanos que iba recorriendo. Que conste que esto es una licencia poética, que yo siempre que tengo una ducha a mano me pongo a remojo, que conste. Estuve como una media hora y salí completamente renovado.  El hombre que estaba  a cargo de los baños, me llamó a la puerta para decirme que se me había acabado el tiempo. Después de salir, entró a limpiar y vaciar la poza de la caseta para la siguiente persona.  He de decir que estaba todo impecable.  No puedo decir que este balneario  fuese una experiencia increíble, pero cuantas veces puedes decir que te has bañado donde se bañaba el rey de los Incas.

Microbiólogo inca a remojo.

Cuando salí ya se había hecho de noche y para regresar iba a coger un taxi, pero uno de los que estaba por ahí me dijo que podía coger un combi para Cajamarca sin problemas. Fue un viaje muy entretenido y divertido. Me senté justo detrás del asiento del acompañante del conductor y estaba al lado de la puerta con la revisora  que nos cobraba y nos iba colocando en los asientos disponibles. El combi iba parando recogiendo y descargando viajeros a voluntad de los clientes. De repente subía un profesor de escuela, se bajaba dos estudiantes o subía un señor con un caja con pollitos, hubo momentos que estábamos como piojos en costura. Todo el mundo intrigadísimo porque un turista descendiente de Pizarro estaba en ese camarote de los Hermanos Marx con ruedas.

Jardines del baño del Inca.

Tras este viaje tan animado me dejaron a un par de calles de la plaza de armas. Me despedí de la revisora,  del profesor y los pollitos, con la esperanza de que no existiese ningún portador de alguna enfermedad respiratoria ente los viajeros con los compartí el trayecto. Dí una vuelta  a la plaza de armas y disfrute de la iluminación de la ciudad. La catedral de Cajamarca lucía especialmente espectacular de noche.

Encantadora catedral de Cajamarca de noche.

Paseé por las calles y me asomé  en las entradas de alguno de los hoteles que tenían unos patios coloniales espectaculares.  Que envidia no poder alojarse en sitios así con tanta historia. Bueno, yo de vez en cuando intento buscar estos sitios con encanto, aunque ya sabéis que hay veces que no me importa dormir en sitos con más solera donde los chinches son de confianza.

Patio colonial por la noche

Aquella noche decidí que ya había tenido suficiente con la comida peruana y me apetecía algo más internacional y con carnaza. Sé que no podía ser por un embarazo, pero estaba con antojo de una hamburguesa , así que dirigí mis pasos hacia el restaurante el Sanguchón (ver sitio web).  Me pedí una cerveza y una hamburguesa que me supieron a gloria.

Vista de las piscinas al aire libre del baño del Inca.

En el restaurante coincidí con un chico venezolano que me estaba contando las dificultades que estaba teniendo después de salir de su país para encontrar trabajo en su viaje hacia Chile.  Muchos emigrantes quieren terminar  en este país porque piensan que las condiciones de vida y trabajo son mejores. La verdad es que yo no estaba tan seguro de eso, pero bueno.  Me estuvo contando su experiencia en una de las cafeterías de Cajamarca, en la que la dueña había accedido a contratarle. Sin embargo, por cada error o pequeño detalle fuera de lugar, la dueña les descontaba dinero del sueldo y los tenían completamente explotados. Para que luego digamos que nuestras vidas son complicadas.

Una casa de la campiña de Cajamarca: La casa tiene el número de la bestia (666) y un catus de San Pedro alucinógeno en la puerta. ¿quién vivirá ahí?

Me fui para el hotel y preparé la mochila porque al día siguiente emprendería mi camino, aunque aún tenía toda la mañana para conocer más sobre la historia de Cajamarca y nuestro compatriota Pizarro.  En cualquier caso, me quedé pensativo con las diferentes formas que hay para viajar: el que lo hace por turismo, el que huye de su país y el que viene a conquistar y evangelizar a los nativos. Me quedé dormido en estos pensamientos en mi cama de 90 cm, mientras a un metro de distancia estaba la intacta cama de matrimonio que los del hotel no me dejaban utilizar (ver entrada anterior) y que la veía tan, tan cómoda…  

En fin, las penurias y miserias de un viajero independiente con recursos limitados.

….. Zz..Zz..Zz…..              

12 comentarios sobre “Atahualpa y el Baño del Inca

  1. Llevas la marca del señor pizarro joe, que rencorosos que son oye, pues unas vistas espectaculares desde el cementerio ap, vamos a tener que descargar la aplicación esa de mapsme porque se habla de ella en un montón de blogs y nosotros no la hemos ni probado ‍♂️. Al spa… le faltaban unas burbujitas… pero debe de sentar de maravilla un bañito eres el rey

    1. La verdad es que la aplicación MapsMe es muy util. Te descargas el mapa del país a tu movil y luego la puedes usar auqnue no tengas wifi. El GPS del movil sigue funcionado y puedes estar en todo momento localizado. Además están todos los senderos, hasta los que sigen las cabras, por lo que es muy util para hacer treking. El cementerio y el balneario no es que fueran una visita imprescindible, pero la verdad es que pasé una tarde superagradable. Un beso chicos y gracias por leerme.

  2. Pues las ventanillas de Otuzco son bien curiosas. Me recuerdan a las oquedades escavadas en piedra donde se ponen los Tau Tau en las Célebes. Lo del spa…andaa que mucha Heidi y campo verde pero tenías unas ganas de ponerte en modo Pizarro VIP que no podías más solo te faltaba la copa de vino, anda que no disfrutaste esa escapada. Un beso

    1. Al final es lo que hablamos siempre, que hay cosas que se repiten en culturas separadas por miles de kilómetros. Si me llevo a llevar una botella de vino a la poza hubiese entrado en éxtasis. Un beso y feliz semana. Muchas gracias por pincharme para que escriba. Los ánimos se agradecen mucho.

  3. ¡Anda que llevas ironía a dar con un pie!!! y con ese pie o con el otro, no lo se, vas atizando por aqui y por allá. jajaja.
    Lo del agua calentita siempre es una gozada, más en el agotamiento. Si tú has disfrutado, imagina lo que disfrutarían antes que no había duchas (calentitas) ni se las imaginaban.
    Un post muy chulo y con mucha gracia.
    ¡Hasta la próxima! 🙂 🙂

    1. Muchas gracias Luisa!!. No sabes que ilusión me hace que te lo hayas pasando bien con mi entrada. Yo sé que por Galicia tenéis muchos sitios con aguas termales y sois de meteros a remojo siempre que podéis. Cuando viajas y ves tantas injusticias creo que debemos contarlo para que el mundo sepa que hay gente que lo pasa mal y que somos muy afortunados. Un beso y gracias por leerme.

  4. Me ha hecho mucha gracia, Horacio. Entre col y col, una lechuga que diría alguno y zas, zas, repartiendo.
    En Galicia lo del agua caliente es a montón, lo de la fría también, pero eso es otra historia. jaja. De toda la vida, o desde los romanos para ser un poco más exactos, lo del remojo en agua calentita es tradición.
    La verdad es que si, que ves muchas injusticias, cuando no, situaciones que sobrepasan lo mínimo de lo mínimo y aquí el personal quejándose por todo y de todo. Los mandaba yo a pasear un rato por esos mundos de dios. ¡ En fin!, que paro, que me embalo. 🙂
    Beso para ti y un placer leerte.

Deja un comentario